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Este mes un
grupo encabezado por científicos en el Colegio Baylor de Medicina en Houston
anunciaron la terminación del primer borrador del genoma de la abeja de
miel, el cual es un décimo de la longitud del genoma humano.
Jay Evans y
Katherine Aronstein, científicos del ARS que son miembros del grupo, ahora
están usando información de este adelanto para identificar genes del sistema
de inmunidad que ayudan a proteger la salud de las abejas de miel.
Actualmente,
plagas de insectos, parásitos y enfermedades de las abejas de miel causan
aproximadamente 5 millones de dólares anualmente en pérdidas en la
polinización de cosechas.
Evans, un
entomólogo en el Laboratorio de Investigación de las Abejas mantenido por
ARS en Beltsville, Maryland, y Aronstein, una bióloga molecular en la Unidad
de Investigación de las Abejas de Miel mantenida por ARS en Weslaco, Texas,
califican los genes involucrados en resistencia potencial contra la bacteria
Paenibacillus larvae, causante de una enfermedad en la larva del
insecto.
Una posible
solución tentadora es abaecin, una proteína pequeña que podría ser parte de
la respuesta de resistencia a la infección loque en algunas abejas.
El mapa del
genoma de la abeja también hará posible la identificación de marcadores
genéticos para acelerar la crianza de abejas y mejorar su supervivencia
durante el invierno; afinar las interacciones entre el huésped y el patógeno
para controlar los organismos que causan enfermedades y realizar estudios
basados en el genoma para afinar la nutrición y polinización de la abeja.
Por ejemplo, la
localización de los genes olfatorios de la abeja de miel, hay posibilidad de
que los investigadores puedan mejorar la dieta del insecto con suplementos o
mejorar su habilidad de buscar néctar por más tiempo.
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