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Ciudad de Buenos Aires, 11 de febrero de 2008.
Lic. Enrique SCHMIDT
Subsecretario de Asuntos Agrarios
Ministerio de la Producción de la Pcia. de La Pampa.
De mi mayor consideración:
Tengo la necesidad de dirigirme a Ud. en
relación a los operativos de fiscalización a salas de extracción realizadas
la pasada semana, donde confiscó un buen número de tambores con miel y las
maquinarias de extracción de un grupo de colegas apicultores.
Es preciso destacar que no objeto ni la
fiscalización ni el operativo en sí mismo, ya que todos los apicultores
somos concientes de las normativas vigentes, tanto en lo concerniente a las
salas de extracción como a las BPM de miel.
Sí debo manifestar mi más profunda molestia por
sus dichos publicados en el diario La Arena, en donde trata a los
apicultores como evasores, haciendo una clara distinción de que son de otras
provincias que sólo se radican en la época de cosecha y sacan miel que se va
de la provincia.
Creo que como funcionario a cargo del área que
involucra a la apicultura debería saber que gran parte de los apicultores
argentinos realizan trashumancia a diferentes regiones, y en gran parte
ésta es la base del destacado nivel de producción que posee nuestro país a
nivel internacional. De hecho, muchos apicultores de La Pampa, se trasladan
al valle de Río Negro y Neuquén, a Mendoza o a Tucumán para multiplicar sus
colmenas en zonas más tempranas, como también en años de sequía en su
provincia trasladan sus colmenas a San Luis, Buenos Aires o Entre Ríos en
busca de una mejor floración.
Ud. es conciente que esta última temporada, al
igual que las últimas tres, fueron muy críticas, con una merma de producción
de miel, tanto por una cuestión climática como por el avance de la
agricultura en muchas regiones, que obliga a los apicultores a trasladar las
colmenas a zonas con floración. En ese movimiento generan gastos como
combustible, alimentos, insumos varios y mano de obra local, que le dan
ocupación e ingresos a la zona donde se afincan. A la vez, la miel que es
producida, de no estar esas colmenas en la región, quedaría en el campo y no
sería aprovechado por ninguna abeja y ,por ende ,por ningún humano ni
tampoco generaría un movimiento de crecimiento en la zona.
Es por todo esto que no entiendo cuando habla de
evasión, de “260.000 pesos que se hubiesen ido de la provincia”. Si
la sala hubiera estado aprobada, la miel, al igual que el 90% de lo que se
produce en nuestro país, se habría exportado, pagando en el camino los
impuestos correspondientes más el 10% de retenciones. ¿Qué cambia ésto?. ¿De
qué evasión usted habla?.
Debido a que lo que Ud. quiere preservar es la
calidad de la miel, le solicito:
- Tenga a bien realizar los análisis
pertinentes a la miel secuestrada que demuestren si es Apta para Consumo
Humano, y en el seguro caso que su resultado sea el correcto, se le
devuelva a los apicultores que les fue confiscada.
- Se le entregue la maquinaria confiscada,
pues es un bien propio del apicultor que en sí mismo no trasgredió ninguna
norma, dado que es el recinto el que no cumplía con las exigencias
requeridas.
Por último quiero repetirle que no objeto ni la
fiscalización ni el operativo, pero sí creo que debe entender que no hubo
evasión, y lo que es más importante, que la apicultura no es pampeana ni
bonaerense, es APICULTURA ARGENTINA. Somos personas que lo único que
queremos es trabajar dignamente y si bien podemos cometer algunos errores
no somos delincuentes.
Sin más me despido de Ud. esperando desde ya su
respuesta, saludándolo atentamente.
Pto. Apic. Lucas Martínez
Presidente – Sociedad Argentina de Apicultores (SADA)
Vicepresidente – Federación Internacional de
Entidades Apícolas (APIMONDIA)
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