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La región cordillerana de América del Sur tiene una enorme potencialidad para la producción de polen. Esta zona podría originar el 60 por ciento del polen mundial de alta calidad.
Por Alfonso Franky La producción de polen para ser rentable debe estar cercana a los 100 gramos diarios por colmena. Esta cantidad se logra en una buena zona de recursos botánicos tanto en cordilleras frías como en planicies cálidas. Tanto en el trópico como en los países con estaciones. En un país con estaciones la presencia de flores puede ser desde 1 mes hasta 4 meses dependiendo de que tan benignos sean los inviernos. Esto quiere decir que un país con estaciones se puede producir entre 3 y 12 kilos, que es la máxima producción que se registra en países como Argentina, E.U. o Israel. Pero la abundancia de flores coincide con la época de producción de miel, así que el apicultor de esos países prefiere dedicar sus colmenas a la producción de miel y no produce polen .
La producción de polen debe permitir que en la colmena exista una cantidad de polen, indispensable para el desarrollo de la cría; a menos que suministre alimentación suplementaria, no es recomendable que una trampa tenga el 100% de eficiencia, ya que no permitiría el normal desarrollo de la colonia En principio, una trampa está constituida esencialmente por una rejilla horizontal con malla de 4.5 mm, suficientemente anchas como para que una obrera las atraviese y lo bastante estrechas como para desprender las cargas de polen adheridas en la cara externa de las patas posteriores. Bajo la rejilla horizontal, un tamiz horizontal con mallas de 3 mm deja pasar el polen a un cajón que lo recoge. Estas trampas deben poder desarmarse fácilmente, para que puedan desinfectarse, en especial el cajón recolector; y así, mantenerse en buenas condiciones higiénicas. En Colmenares de los Andes hemos determinado que las trampas solo tengan 4 piezas: la rejilla horizontal, la caja de la trampa, el cajón recolector y la puerta de la caja de la trampa. La rejilla horizontal tiene los agujeros por donde debe pasar la abeja y dejar caer el polen La caja de la trampa tiene un tamiz horizontal clavado en la parte superior y una malla mosquitera en la parte inferior. El cajón recolector cubre toda el área horizontal y tiene una malla mosquitera como fondo. La puerta en la parte trasera de la caja de la trampa tiene bisagras que permiten con una mano mantener abierta la puerta y con la otra sacar el cajón recolector. Todas las piezas, excepto el cajón recolector van fijadas con tornillos, de tal forma que no existe la posibilidad que la abeja evada la trampa o que se introduzca dentro de la caja de la trampa quedando atrapada. La limpieza es rigurosa con el cajón recolector, pero las otras 3 piezas solo se pueden limpiar en el taller, desarmando las piezas y quitando las mallas. Para la recolección se llevan cajones recolectores desinfectados para remplazar los que están en uso, de esta forma el nuevo periodo de recolección empieza con un cajón limpio mientras en el taller se lava el que estaba en uso. Existen diversos modelos de trampas. En Colombia en los 80 se usaron las que se empleaban en otros países especialmente en países de estaciones. Con el tiempo y gracias a apicultores observadores se fueron construyendo trampas adaptadas a las condiciones del trópico y también se hicieron trampas para las zonas frías tropicales. En Colmenares de los Andes hicimos un aporte a esta evolución de las trampas modificando la caja de la trampa, que al darle mas altura hace que el cajón recolector permanezca casi en el aire, con mucho espacio arriba y abajo, de tal forma que el polen permanece en buen estado mas tiempo. También se hizo la modificación de mantener las piezas fijas con tornillos, dado que anteriormente al tener las piezas desarmables las abejas encontraban algún orificio para evadir la trampa La periodicidad depende de: El tipo de trampa (capacidad); la humedad del polen (a mayor humedad del polen debe recolectarse con mayor frecuencia, para evitar la aparición de hongos); clima (en períodos lluviosos debe recogerse a diario para evitar la fermentación); tamaño de la colmena. A temperatura de 10 a 30ºC aumenta la colecta de polen como consecuencia del aumento del número de estambres maduros y del polen presente. La intensidad de luz, las lluvias y la humedad relativa también son importantes pero es difícil evaluar la influencia de un factor independientemente de otro. Como se mencionó en los tipos de trampa en COLMENARES DE LOS ANDES hemos encontrado que la capacidad de la trampa es muy importante para la conservación del polen Normalmente la altura de la montaña de polen dentro del cajón recolector supera los 10 cms y si en este momento el polen toca el tamiz superior de la caja de la trampa, aparece una fermentación y hongos que descienden del punto donde toca hacia abajo. Con la trampa utilizada en Colmenares de los Andes la montaña de polen nunca toca el techo y sé si presenta un daño se localiza en el centro de la montaña de polen , daño que es fácil de separar al mover suavemente el cajón recolector. En Colmenares de los Andes hacemos entre 2 y 4 colectas mensuales según la época del año. Hay épocas que en 15 días las colmenas tienen 2 kilos de polen en perfecto estado y hay épocas que en 7 días tienen 300 gramos muy próximo a dañarse. Siempre se llevan cajones recolectores de recambio para empezar la nueva colecta en perfecto estado de desinfección. Para la recolección en Colmenares de los Andes utilizamos un empaque de papel absorbente dentro de un recipiente protector. Específicamente utilizamos los empaques de papel donde viene el azúcar colocados dentro de canastas plásticas. El papel cumple la función de mantener el polen tan seco como estaba al momento de la recolección e inclusive absorberle la humedad. La canasta donde va el empaque de papel con el polen cumple la función de impedir que se aplasten las bolitas o pellets hasta llegar al taller de secado. De cualquier forma el polen recolectado antes de 4 horas debe estar o en un secador o refrigerado en nevera. Sobre el polen dañado en la recolección es importante llevarlo en un paquete para ser arrojado en algún potrero lejano. Si se bota el polen dentro del apiario, muy pronto comienzan a aparecer ratones que incluso pueden atacar las colmenas y las trampas. También es posible hacer un presecado si la zona dispone de buen sol, si el apicultor puede controlar las plagas como hormigas, insectos voladores o roedores y se puede evitar la humedad del ambiente. Este presecado no puede recibir rayos solares directos. Una primera forma es hacer una especie de invernadero de plástico y colocar el polen esparcido en bandejas. Todo el polen debe cubrirse con una cubierta de plástico negro. Se debe controlar que la temperatura no suba de 40 grados. Una segunda forma es hacer un secador sellado de bandejas horizontales, que se comunica por la parte inferior con caja negra con vidrios. El sol da sobre los vidrios y calienta el aire interior que asciende a través de la torre con las bandejas. Estas dos soluciones son solamente para dar tiempo a llegar al centro de secado pero no deben considerarse como formas totales de secado de polen , por la dificultad de controlar la temperatura, de las variaciones ambientales y por la influencia de la humedad ambiental.
Un poco de paisajes de colombia
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