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¿Conviene el
uso del Poncho?
¿Comprimir la colmena o dejar las alzas melarias?
Por: Orlando Valega de “Apicola Don Guillermo” Correo:
apicoladonguillermo@yahoo.com.ar
La colonia de
abejas es mas que un ecosistema, se comporta como un superorganismo
con
temperatura y humedad constante donde cada abeja podría compararse con una
célula que
cumple una función específica.
Cuando hace
calor rocían con agua y con sus alas logran hacer circular el aire entre los
panales lo
que a su vez baja la temperatura y humedad interior.
Pero cuando
hace frío consiguen con relativa facilidad mantener la temperatura
formando un
“bolo invernal” donde las abejas prendidas de sus patas, lo contraen o
dilatan,
según haya mas o menos frío. Con vibraciones de las alas como si estuvieran
volando en el
mismo lugar, logran producir calor que no sale del bolo gracias al
aislamiento
que producen las capas exteriores de abejas del bolo. En estas capas
exteriores de
abejas la temperatura puede estar por debajo de la que toleraría la abeja
por un
determinado tiempo, pero al rotar con capas mas profundas estas logran
sobrevivir y
así el bolo con esa rotación mantiene constante la temperatura interior.
Poco cambia
que la colonia esté protegida con un leño o una colmena ya que el bolo
produce calor
hacia el interior y no hacia fuera como lo haría cualquier otro organismo.
Cuando un
animal de sangre caliente siente frío necesita contener el calor liberado por
el cuerpo
para no enfriarse con una capa aislante, por lo general acumulan grasa y tienen
pelos. Los
seres humanos necesitamos ropa, poncho, frazada etc. algo que impida la
fuga de calor
del cuerpo.
En el caso de
las abejas, desde el punto de vista individual sería lo mismo, pero como
ella no vive
en forma individual, debemos estudiarla como un enjambre, una colonia, en
definitiva,
como un superorganismo que mantiene constante el calor de la colonia con
un método muy
especializado y muy distinto al de otros animales, en vez de liberar el
calor lo
concentran dentro del bolo invernal que se contrae o dilata según la necesidad.
Cualquier
cosa que le agreguemos en vez de mejorar o facilitar la calefacción de la
colonia puede
mas bien romper el equilibrio logrado por el bolo y hacer mucho mas
difícil la
tarea de mantener la temperatura.
Las abejas
como cualquier otro organismo para producir calor deben consumir energía
de la
combustión de los alimentos (miel). Dicha combustión libera mucha humedad
(agua), un kg
de miel consumida y digerida produce un litro de agua cuyo exceso debe
ser expulsado
del superorganismo para mantener la humedad constante.
Cuando hace
calor es relativamente mas fácil eliminar el exceso de humedad con el
aleteo de las
abejas, pero cuando hace frío las abejas no ventilan, con el movimiento de
sus alas
producen calor, además el frío condensa la humedad en agua y todo es mas
difícil.
El apicultor
coloca a este superorganismo dentro de una caja de madera para protegerlo
del sol
directo, de los depredadores, de la lluvia e inclemencias del tiempo en general
como si fuera
un animalito indefenso al que hay que cuidar o fenece. Sin embargo, en
estos casos,
toda intervención tendiente a mantener el calor dentro de la colonia puede
dificultar
aun mas la liberación del exceso de humedad y no lograr en lo mas mínimo el
objetivo
buscado de colaborar con las abejas en el mantenimiento del calor interior.
Si la colonia de
abejas mantuviera por algún tiempo exceso de humedad estaría
expuesta a
contraer una de las enfermedades muy comunes en los apiarios de los
apicultores;
la “Nosemosis”, y si bajo estas condiciones se les ocurre aportar jarabe de
azúcar como
suplemento, el resultado puede ser explosivo y condenar a este gran
superorganismo, que no necesita de la ayuda de nadie, a una irremediable muerte
por
infesta de “Nosema”.
Pero tal vez no logra destruirla todavía y se propone muy
temprano
anticiparse a la primavera, -como si la abeja tuviera desconectado el reloj
biológico- ,
estimulando la postura -otra vez con jarabe- para ganar tiempo,. ¡Pobres
abejitas!;
tienen que alimentar las crías y todavía no hay suficiente polen, hace frío y no
pueden
mantener el calor, ni expulsar el exceso de humedad; resultado mueren las crías
y las abejas
adultas no vuelven al nido. Avanza la nosemosis pero ahora se le agrega
otra
enfermedad; la ascosferosis o cría yesificada.
Una colmena
que no deje espacio para que circule el aire o un manejo que provoque la
compresión
del nido quitando las alzas melarias por completo puede hacer mas daño
que beneficio
a la “colonia de abejas”. Las alzas melarias cargadas o vacías pueden ser
útiles para
descongestionar el exceso de humedad de la colonia.
Se piensa que
comprimiendo el espacio que rodea a la colonia se consigue economizar
en energía
(miel) ya que –supuestamente- el espacio que deben calentar las abejas es
menor. Pero,
ya vimos que las abejas tienen un sistema inverso de mantenimiento del
calor, no
liberan calor, lo comprimen dentro del bolo y al comprimir el nido lo único
que se
consigue es aumentar la humedad del espacio libre.
¿Qué
función tendría el poncho? Comprimir aun mas el espacio que supuestamente
deben
calentar las abejas y lo que logra es comprimir mas la humedad del ambiente
interior y
por lo tanto hacer mas difícil la tarea de las abejas. Lo que parece un
artefacto
útil resulta
en otro gasto inútil en material y tiempo, para terminar molestando a las
abejas y
enfermándolas. El problema no está solo en la humedad ambiente como
piensan
algunos, lo mas peligroso es la humedad interior generada por la combustión de
los alimentos
necesarios para mantener la temperatura interior del bolo
Según el Lic.
Edgardo Gabriel Sarlo: El uso de “ponchos” en zonas frías, tiene como
función
disminuir el consumo de miel al aislar el bolo invernal de los espacios vacíos.
Con este
manejo, al comprimir la colonia se rompe el comportamiento natural de bolo,
donde las
abejas que componen la capa superficial sufren períodos de frío. Su uso
anula esta
situación y propicia tiempos de exposición y condiciones de temperatura
óptimos para
el desarrollo de la parasitosis. A esto le sumamos que la evaporación
generada por
la colonia puede no escapar y genere un microclima de altísima humedad
interna. Lo
mismo sucede cuando agregamos jarabes, pero en forma mas abrupta.
Lic.Edgardo
Gabriel Sarlo**Lab. de Entomología y Acarología Facultad de Ciencias Exactas Y
aturales
Universidad acional de Mar del Plata
.Conclusión:
No solo es innecesario el uso del poncho sino que hay que dejar espacio
para la libre
evaporación y liberación exterior de la humedad generada por la
combustión de
la miel al mantener la temperatura del bolo invernal.
En definitiva
conviene dejar un alza con reservas de miel como mínimo que permitirá
proveer de
reservas de alimentos y espacio para la evacuación de la humedad
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