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INVIERNO
Ø Tareas de campo.
1- Revisación de las colmenas cada 30 o 40 días, especialmente en lo
relacionado a reservas de alimento y variaciones en el espacio.
Ø Tareas de galpón.
1- Reparación y armado de materiales.
2- Pintado de material.
3- Clasificación y acondicionamiento del material.
Ø Tareas de planificación.
1- Objetivo de producción de la empresa
Teniendo en cuenta, la curva de floraciones para la zona donde tenemos
instalado el colmenar, las condiciones de mercado y la capacidad con que
cuente nuestra empresa, estamos en condiciones de establecer el objetivo de
producción, que mejor se ajuste a nuestro esquema productivo.
Si la región cuenta con gran disponibilidad de polen, durante casi todo el
año y aporte de néctar en primavera, todo indica que potencialmente se
podría producir material vivo.
Si el aporte de polen, es moderado y tenemos un importante flujo de néctar
desde mediado de diciembre a fines de febrero, claramente se aprecia que es
una zona viable para la producción de miel.
2- Planificar las fechas y formas de multiplicaciones.
Es muy importante, de ante mano, saber las fechas aproximadas en que vamos a
realizar las multiplicaciones y como vamos a actuar, para llevar a cabo esta
tarea. Materiales necesarios, mano de obra, viajes, etc.
3- Traslados a zonas con oferta de pólenes tempranos.
En apicultura, podemos llevar las colmenas allí, donde se dé la
circunstancia puntual de disponibilidad de néctar o polen.
Pero la apicultura NO nace trashumante, esta es una técnica que se practica
cuando la explotación de la abejas se hace racional e intensiva.
Como es sabido, tras la parada invernal una colonia de abejas va
progresivamente aumentando su actividad, apoyándose en 2 factores
principalmente: climatológicos y de flora, y la velocidad de desarrollo
depende de la feliz conjugación de ambos, sin olvidar, por supuesto, el
manejo al cual es sometida por el apicultor.
La trashumancia es una práctica que suscita grandes expectativas para
aumentar la rentabilidad, pero a cambio exige una serie de requisitos.
a. Técnica actualizada en el manejo de colmenas y colmenares.
Una permanente actualización por parte del apicultor, que le permitan
manejar con soltura los diferentes dispositivos, recursos y tácticas.
1) La alimentación como sostenimiento o estimulante.
2) La reposición de colonias.
3) La renovación ordenada de la cera de las colmenas.
4) Diagnósticos a campo de las principales enfermedades.
5) Reconocer las manifestaciones externas de las colmenas.
6) Evaluación del nivel de reservas.
7) Colocación de las alzas en el momento más oportuno.
8) Precisar la oportunidad de las cosechas.
9) Administración cuidadosa de los tratamientos farmacológicos.
Todo ello en las condiciones que imponen la práctica de una actividad a
pleno campo, sin poder contar con la ayuda de las comodidades de las que,
inadvertidamente a veces disfrutamos en el galpón.
b. Unificación del material que se desplaza.
En los comienzos hay que amoldarse al material de que se dispone y tras las
importantes limitaciones que este tema representa, se evoluciona enseguida
hacia la unificación.
Si cargamos completo un vehículo con un determinado número de cajas, es muy
difícil repetir un estibado correcto, cuando se trata de colmenas de
diferentes modelos o medidas, y más aun si el vehículo no es siempre el
mismo.
Para lograr rentabilidad en nuestra empresa debemos reducir los costos, uno
de los renglones que nos incide en un gran porcentaje, es la mano de obra,
por esto nos vemos obligados a utilizar material estándar. Nos ahorrará
mucho tiempo en los traslados, revisaciones, intercambio de cuadros.
Cuando se efectúan traslados de larga distancia es especialmente importante
que todos los elementos que componen nuestras colmenas sean intercambiables
o al menos compatibles.
Con respecto a los cuadros, el propóleos y los puentes de cera que las
abejas establecen entre los panales garantiza un viaje sin sobre saltos.
Si alguna colmena no esta completa se debe clavar el último cuadro.
c. Mayor vigilancia del estado sanitario de las colmenas.
El perfeccionamiento de los métodos de cría y la explotación industrial de
las abejas, no tiene como consecuencia una mayor efectividad sobre la
sanidad, bien al contrario, existe un aumento de la frecuencia y de la
gravedad de las enfermedades.
Todo el mundo sabe que un animal enfermo es improductivo para su dueño, lo
que le proporciona más trabajo, más gastos y si no llega a tiempo, más
animales enfermos, por contagio.
Si se trata de una especie trashumante, el asunto es aún más grave, puesto
que se convierte automáticamente en portador ambulante de la enfermedad, y
esto es realmente inaceptable no solo para si mismo, sino también para los
demás miembros del sector.
El hecho de compartir asentamientos, intercambiarse abejas, zánganos y hasta
enjambres en forma totalmente incontrolada en los campos de pecorea, todo
ello de forma repetida año tras año, hace que los riesgos de contagiar y de
contraer enfermedades sean realmente importantes. Debido a esto hay que
aumentar el cuidado mediante:
1. Establecer un plan sanitario en la explotación.
2. Toma de muestras periódicas para su análisis en laboratorios.
3. Adopción de medidas de profilaxis de uso ordinario.
4. Recambio de los panales de las cámaras de cría.
5. Supresión rápida de cualquier brote epidemiológico que pueda aparecer.
6. Erradicación de la costumbre de administrar tratamientos preventivos.
d. Conocimiento de las prácticas de transporte.
Las colmenas deben ser acondicionadas con anterioridad para que todas las
maniobras puedan ejecutarse de modo idéntico y con rapidez.
El apilado debe hacerse colocando las colmenas longitudinalmente, con los
cuadros en la dirección de la marcha.
Para nosotros, el traslado debe hacerse previo atado de las colmenas.
Una vez que estamos en el nuevo asentamiento y al cabo de un corto plazo de
tiempo, cuando la tranquilidad se adueña del colmenar, una rápida revisión
del interior de las cajas resolverá alguna anomalía que pudiera dificultar
el normal funcionamiento de la colonia.
e. Profesionalización del apicultor.
Aparte de los conocimientos específicos propiamente dichos, serán de gran
ayuda nociones geográficas, meteorología, botánica, agronomía, carpintería,
manipulación de alimentos, gestión, economía, legislación y tantos otros
argumentos que en su abundancia vendrá a dar categoría real de profesionales
de la apicultura. Todo buen apicultor trashumante, debe conocer en época de
actividad más asentamientos que colmenas tenga en funcionamiento
simultáneamente, sirviéndole esta capacidad de respuesta como referencia
para establecer el tamaño de su explotación.
f. Establecimiento de un plan general de explotación.
Tomando como base el resultado de campañas anteriores, analizando las
tendencias cambiantes del mercado y conjugando cuantas posibilidades estén a
nuestro alcance, hemos de encarar cada año con una ordenación previa de las
actividades, que a lo largo de el, vayamos a desarrollar, sin fin en si
misma, sino como instrumento capaz de hacer posible la consecuencia de mayor
número de objetivos finales.
Establecer la orientación productiva de una explotación apícola nos parece
sencillo. Convertir en renta económica atractiva esa orientación es lo que
nos tiene que mover a elaborarla con criterios modernos y de versatilidad,
pasando para lograrlo, tras la observación de la demanda de las técnicas de
mercado, por:
-determinación de los objetivos de campaña.
-adopción de técnicas de vanguardias.
-racionalización de los métodos de trabajo.
-participación del valor agregado mediante el procesado y la
comercialización diversificada de productos.
De este modo, todos nuestros esfuerzos y el de las abejas, irán encausados
ya, desde la calma de la parada invernal en la misma dirección, al tener
claro desde principio, que y como vamos a producir ese año.
g. Formación de grupos operativos de colmenas.
Las expectativas de aumento de la producción, que la práctica de la
trashumancia conlleva, hace que el apicultor deba saber que no todas las
colmenas son capaces por igual de contribuir al logro de esas metas. Se ha
de plantear una clasificación y movilizar exclusivamente lo mejor.
Hay que eliminar todas las colmenas mediocres o malas, aprovechando si se
puede, los panales y sus abejas en beneficio de otras, nunca a la inversa.
Esta forma de racionalización de los métodos de trabajo produce un resultado
sorprendente.
1. Manejo de menor número de colmenas.
2. Reducción importante de la mano de obra.
3. Mayor rendimiento unitario.
4. Menor necesidad de inversión a igual capacidad productiva.
h. Aumento de las inversiones en equipamiento.
Mantener en explotación varios colmenares simultáneamente supone la
necesidad de medios suficientes que hagan posible la recolección del
producto con puntualidad con que nuestras colmenas lo proporcionan. La
constante actividad, con permanente cambio de escenario geográfico, la
necesidad de buscar nuevos campos de pecoreo, el mantenimiento de contactos
personales, la visita a clientes y proveedores, la venta y entrega de
pequeñas cantidades de producto, generan muchos viajes.
Es necesario contar con un vehículo ligero y versátil de aptitud mixta, para
pasajeros y mercancías.
El transporte de las colmenas es otra necesidad en materia de vehículo.
La dependencia de vehículos de alquiler restará algo de libertad de
movimientos, pero no es necesario invertir en medios que nuestra capacidad
productiva no justifique.
i. Conocimiento de la legislación vigente en la materia.
Demás esta decir, que debemos respetar las distancias, con los apiarios
instalados en las inmediaciones.
En los últimos años, hemos sabido de serios problemas ocasionados a
apicultores establecidos y a su vez de daños causados por estos, a los
colmenares instalados en un lugar cercano.
j. Intensificación en la actividad.
Debemos conocer el potencial de la zona, nos referimos a la flora y su
manifestación a lo largo del año.
Esto lo podemos graficar, como una curva de floraciones, el flujo de néctar
y polen.
Esta será la guía fundamental para seleccionar y adecuar el objetivo de
producción de la empresa con las posibilidades que el medio nos brinda.
Además nos permite, definir en que momento se realizarán los trabajos
(cronograma de tareas) y por último tomar datos de los resultados del manejo
aplicado.
Debemos recordar que el material vivo es el insumo principal en cualquier
sistema de producción apícola y de el y del manejo que se le de depende del
éxito de nuestra empresa.
Teniendo el objetivo de producción definido en función de las posibilidades
de la zona, el paso que sigue, buscando mayor eficiencia, es ajustar el
desarrollo de la cría, a la curva de floraciones, esto significa que las
colmenas tenga altas poblaciones en el momento que se produce el flujo
principal de néctar o cuando es el momento indicado para realizar la
reproducción de las mismas, es decir ni antes ni después. Lo cual implica
perder dinero.
k. Ventajas e inconvenientes de la trashumancia
a) Aumenta la posibilidad de crecimiento de la cantidad de colmenas.
b) Aumentar la productividad de las colmenas.
c) Promueve el intercambio de técnicas de manejo.
d) Aumenta los beneficios de la polinización.
e) Posibilita la obtención de mieles mono florales.
f) Contribuye a la dedicación plena del apicultor.
g) Hace posible un aprovechamiento que sería imposible para el hombre, sin
ayuda de las abejas.
h) Genera la creación de puestos de trabajo.
Los inconvenientes de la trashumancia, no son sino evidencias de una
actuación del apicultor con carácter egoísta o negligente.
a) mayor riesgo de incidencias sanitarias.
b) posibles conflictos por sobre cargas de colmenas.
c) aumento de riesgos diversos: circulación, laboral, incendio, robo.
b) acelera el desgaste del material y acorta los períodos de renovación de
REINAS, cera y amortización. |